En una escuela infantil casi nadie entra a la misma hora. Está el aula matinal que abre a las siete y media, el horario general que empieza a las nueve, el turno que entra a cubrir el comedor y las personas que solo hacen la tarde ampliada. Sobre el papel del contrato todo eso cuadra. En el registro de jornada, si se lleva a mano, casi nunca.
Por qué las entradas escalonadas rompen el papel
Una hoja de firmas funciona razonablemente cuando todo el mundo entra a la misma hora por la misma puerta. En un centro 0-3 pasa lo contrario:
- La persona del aula matinal llega cuando no hay nadie más para verla llegar.
- El refuerzo de comedor entra a mitad de mañana, cuando quien lleva el registro está en un aula.
- La tarde ampliada termina después de que se haya ido la dirección.
El resultado es siempre el mismo: la hoja se rellena a última hora del viernes copiando el cuadrante. Y un registro que coincide clavado con el cuadrante todos los días del curso es exactamente lo que hace sospechar a la Inspección de que no es un registro real.
Lo que la ley pide, en concreto
El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores obliga a registrar el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de cada persona trabajadora, cada día. No la jornada teórica del contrato: la que se hizo. El registro debe conservarse cuatro años y estar a disposición de la plantilla, de sus representantes legales y de la Inspección.
Para un centro con entradas escalonadas esto significa que hacen falta tantas horas distintas de entrada como personas distintas entren, y que esas horas tienen que apuntarse en el momento, no a posteriori.
El comedor: el tramo que más se olvida
El servicio de comedor concentra tres cosas que complican el registro a la vez:
- Refuerzos que solo trabajan esa franja, a veces dos horas, con contratos a tiempo parcial.
- Personal educativo que se queda a cubrir el comedor y encadena su jornada, muchas veces sin que quede constancia de dónde acaba una parte y empieza la otra.
- Personal de cocina, con horario propio y a menudo de una empresa externa.
Sobre el segundo punto conviene ser explícito: si alguien hace jornada partida, la ley pide registrar los dos tramos, con su entrada y su salida cada uno. Un único bloque de nueve horas que en realidad fueron cinco, dos de descanso y dos más no es un registro correcto, y además borra el descanso que sí se disfrutó.
Contratos a tiempo parcial: aquí no es opcional
En los contratos a tiempo parcial el registro diario de la jornada tiene una exigencia añadida: es la prueba de que no se están haciendo más horas de las pactadas. En un centro donde los refuerzos de comedor y de tarde son casi todos parciales, esto deja de ser papeleo y pasa a ser lo que evita una regularización desagradable. Lo tienes explicado en registro de jornada en contratos a tiempo parcial.
Cómo se resuelve en la práctica
La solución que funciona en centros con entradas escalonadas no es más disciplina: es quitar el paso humano.
- Una pantalla encendida en la entrada. Vale una tablet vieja o el ordenador de recepción. Cada persona teclea su PIN al llegar y al salir. Da igual que llegue a las 7:30 o a las 15:00, y da igual que no haya nadie mirando.
- Quien tenga correo, desde su móvil. Útil para dirección y para quien empieza fuera del centro.
- Los dos tramos de la jornada partida, por separado. Se ficha la salida al descanso y la vuelta, y el sistema hace la cuenta.
- Cierre y firma del mes. A fin de mes la dirección aprueba las horas y cada persona firma las suyas. Esa conformidad de ambas partes es lo que sostiene el registro si algún día hay discrepancia.
El detalle del sector está en control horario en escuelas infantiles y guarderías.